Dejaría el poema
que nunca debí escribir.
Dejaría una carta
con mil ochocientas flores.
Dejaría una sonrisa
para que la tomes y te contagie.
Dejaría un zapato
para que mates el rencor que me carcome.
Dejaría una solera para que te pongas.
Dejaría soledades
para que vengas a acompañarme.
Dejaría una goma de auxilio
para irme seguro a tus cardos.
Dejaría que dejes de dejar
para que me dejes a mí también.
Dejaría de existir para flotar a tu lado.
Dejaría de nadar
para hundirme en todos mis naufragios.
dejaría que me quieras
Y me animaría a verte.
Dejaría mi locura de payaso.
Dejaría un te quiero
enterrado en una caja
en el medio de tu patio
pero no te dejo nada
pues conmigo siempre marchas,
a ninguna parte y hacia ningún lado.
que nunca debí escribir.
Dejaría una carta
con mil ochocientas flores.
Dejaría una sonrisa
para que la tomes y te contagie.
Dejaría un zapato
para que mates el rencor que me carcome.
Dejaría una solera para que te pongas.
Dejaría soledades
para que vengas a acompañarme.
Dejaría una goma de auxilio
para irme seguro a tus cardos.
Dejaría que dejes de dejar
para que me dejes a mí también.
Dejaría de existir para flotar a tu lado.
Dejaría de nadar
para hundirme en todos mis naufragios.
dejaría que me quieras
Y me animaría a verte.
Dejaría mi locura de payaso.
Dejaría un te quiero
enterrado en una caja
en el medio de tu patio
pero no te dejo nada
pues conmigo siempre marchas,
a ninguna parte y hacia ningún lado.
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